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¿ Cómo vives tu relación de Pareja ?

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¿Te has preguntado para qué repites experiencias o patrones de fracaso con las parejas? De malestares, discusiones y conflictos? A veces ha sido tanto que hasta has llegado a creer que tienes mala suerte, que no existe la persona ideal para tí o que hay que aguantar aquello que no te gusta para ser feliz. Es allí cuando se vuelve de vital importancia darse cuenta que atraemos esas relaciones dolorosas a causa de no saber relacionarnos con nosotros mismos de forma sana y coherente. Sólo cuando asumimos la responsabilidad de nuestras propias emociones, en vez de culpar al otro, es cuando podemos revertir la proyección que hacemos en la pareja para sanar en mí aquello que no he podido ver y que me duele y me hace sufrir.

Las relaciones tienen su razón de ser. La pareja es el espejo que nos refleja todo aquello que no podemos ver de nosotros mismos; con el objetivo de que tomemos consciencia de lo que no podemos ver que está en nosotros, para así contemplarnos y aceptarnos sin vergüenzas ni culpas. Para relacionarnos, escogemos a las personas con quienes nos complementamos. La pareja es tu gran maestro de autoconocimiento. Siempre pregúntate ¿Quién deseo ser en esta experiencia compartida con mi pareja?

En apariencia la pareja puede ser lo opuesto a mi, pero en realidad nos complementamos. Nos “casamos” con la persona que tiene los aspectos que nos hemos negado a desarrollar. En la mayoría de los casos, la persona a la que amamos tiene los rasgos de nuestra sombra, de aquello que no hemos podido ver en nosotros. Nos enamoramos por aquello de lo que no somos conscientes tanto como por aquello de lo que sí somos conscientes. Por lo tanto la relación de pareja es un gran medio para el conocimiento y el aprendizaje de sí mismo; para sanar todos aquellos aspectos que no me gustan de mí (que están en el inconsciente) y que mi pareja es el espejo perfecto en donde los puedo ver reflejados.

Para tener y mantener una relación de pareja sana, sabia, coherente y plena, debemos deshacernos de la culpabilidad y del miedo. Dejar a un lado la creencia de que sin el otro “no soy o no tengo” y que la gran catástrofe es el abandono. El miedo busca relaciones en donde sea el mismo miedo el nexo de unión y así permanecemos unidos más que por amor, por la creencia de necesidad y de escasez que vivimos y atraemos.

Pregúntate: ¿Qué es lo que más te molesta de tu pareja o de las parejas que has tenido? Te sorprenderá darte cuenta que muy a menudo la víctima se une con el victimario, el desordenado con la ordenada, el introvertido con la extrovertida, el controlador con la despreocupada...

Jung decía: “el universo no nos juzga; sólo nos provee de consecuencias, de lecciones y de oportunidades para equilibrarnos y aprender a través de la ley de causa y efecto". La compasión nace del reconocimiento de que cada uno de nosotros lo está haciendo tan bien como puede, dentro de los límites de nuestras creencias y capacidades. Tal como pensemos, así percibiremos. Dejemos de ser limosneros de amor, sanemos nuestras relaciones y convirtámonos en fuentes de amor compasivo, auténtico y abundante para nosotros mismos y para los demás.
 

 
 
 
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